federacion@favorfilii.com LP 657 91 93 97 TF 668 84 33 96

Únete

La custodia compartida ya es un término obsoleto

¿Por qué deberíamos empezar a hablar de planes de coparentalidad?

El objetivo último que busca la implantación de la custodia compartida es que el menor tenga en su vida tanto a su padre como a su madre, a ambos en la misma medida, para que pueda desarrollar con los dos una relación sana y afectiva, sin que sienta que el divorcio le ha arrebatado a una parte de su familia.

Por ello muchos son los países que ya se decantan por la custodia compartida automática en los divorcios. Bélgica, por ejemplo, lo ha regulado ya como el sistema preferente; pero sin duda, el país más avanzado ha sido Francia, que ha dado incluso otro paso más. En el año 2002, la que entonces era Ministra de Familia e Infancia, Ségoléne Royale, promovió la aprobación de una ley (2002-35 de 4 de marzo) que elimina por completo la utilización de la palabra “custodia” y habla de la consagración del ejercicio común de la patria potestad.

FamiliaSin duda esta regulación supone una novedad en el panorama legislativo europeo, ya que su visionario enfoque permite dejar atrás la idea de “adjudicación de la custodia”, como si los hijos fueran algo que se pudiera adjudicar. Los padres de hoy en día están tan implicados en la crianza y educación de sus hijos como las madres, y supone una terrible desigualdad que en el momento del divorcio “se adjudiquen los hijos a la madre”. Una solución más que beneficiosa para los menores pasaría por obligar a ambos progenitores a fijar un plan de coparentalidad, en el que se organice la tenencia de los hijos en función de horarios, trabajos, condiciones y – sobre todo – en función de las necesidades de los niños. Porque las madres deben irse quitando de la cabeza que la custodia compartida “la dan ellas” o “la permiten ellas” o “la consienten ellas”. Los hijos son responsabilidad y derecho de ambos progenitores, algo que no desaparece cuando se rompe el vínculo sentimental.

En España aún estamos muy lejos de la avanzada visión de los franceses, pero sí es muy reconfortante la regulación foral valenciana que en sus leyes 12/2008 y 5/2011 establecen el principio de coparentalidad, fijando así la presunción “iuris tantum” de la capacidad parental de ambos progenitores. Es sin duda una regulación que se intenta adecuar a los tiempos que corren, y que se aleja del concepto tradicional de que el padre debe demostrar su capacidad para cuidar y criar a su hijo, mientras que a la madre se le presupone.

A lo largo de un proceso judicial de divorcio, muchas serán las veces que el padre deba demostrar su capacidad económica, la adecuación de su vivienda, y otras circunstancias relativas a la crianza de los menores, que a la madre no le son requeridas en ningún momento. Por ello, nuestra regulación debe venir encaminada hacia la imposición de que ambas partes se sienten, examinen juntos sus circunstancias personales, y a través de la mediación se lleguen a acuerdos sobre la organización de los tiempos en el cuidado de los hijos. Cada familia es diferente, tiene necesidades diferentes, y por ello debemos huir del estandarizado modelo que nos impone en España en Derecho de Familia, y luchar porque la legislación se adapte a los nuevos padres y a las nuevas madres, para que los niños no sientan que el sistema les ha arrebatado a uno de sus progenitores.

Patricia G. de Pedro

Abogada – www.depedroabogados.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies